Si fuera millonaria me dedicaría todo el día a observar a la gente, a analizar sus movimientos, sus gestos, sus palabras, cómo varía su comportamiento en función de cada contexto, de cada grupo. Una mezcla de perspectivas de antropología, comunicación y psicología que me ayudara a seguir investigando el complejo y esencial mundo de la comunicación interpersonal.
No obstante, no es necesario ser millornario/a para observar con más atención a nuestro alrededor y para beneficiarse de dicha observación. Cualquiera de nosotros. El lenguaje no verbal arroja mucha información sobre una persona, nos ayuda a entender mejor quién es, qué espera, qué teme. Podemos apoyarnos en diversos detalles que quizás son más fiables que la propia expresión verbal y así detectar cualquier problema o logro comunicativo, tanto por nuestra parte como por parte de otras personas que estén comunicando en un grupo.
La comunicación no sólo pivota en estos aspectos, hay muchos otros a tener en cuenta. Pero no hay mejor maestro que la observación y la reflexión. Impagable.
Les invito a mirar de otro modo al mundo que les rodea. Incluso a ustedes mismos. Presten atención a los gestos, las miradas, las reacciones... Y me cuentan.
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